Sí, el encaje ya se lleva de día. Intimissimi lo vende ahora mismo como una línea de diario con 24 prendas, entre bodys, combinaciones, faldas y un vestido. Y la prensa de moda lo sitúa entre las tendencias de otoño-invierno 2026/2027. En esta pieza, los looks con encaje de diario se miden contra lo que la marca vende de verdad. Intimissimi es la marca de lencería cuya colección All-Day Lace lleva el encaje a los looks de diario en España.

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Qué es All-Day Lace y qué vende
La página de la colección en la web oficial de la marca reúne 24 productos. Los filtros de la web dejan ver la intención: tejidos como encaje, microfibra, seda, viscosa y satén; categorías como sujetadores, lencería, moda y noche; y una paleta que incluye negro, azul, marrón, violeta y verde.
Los precios son lo más concreto. El Body Manga Larga de Encaje Dark Romance cuesta 49,90 €. El Body Giada Handcrafted Luxury sube a 69,00 €. La Falda Larga de Encaje cuesta 45,90 € y el Vestido Manga Larga de Encaje Elástico, 69,90 €. La Combinación Larga Carioca Be the Magic, una de las novedades, llega a 79,90 €. Hay también combinaciones de raso de viscosa y encaje a 69,90 € y bodys de tul y encaje desde 39,90 €.
La web aplica una promoción de -50% en el tercer artículo, sobre una selección de sujetadores, prendas de punto, lencería y pijamas. Las prendas llevan nombres de línea, como Pretty Flowers, Tempting Treat, Ethereal Embrace o Our Kind of Magic. Eso sugiere que la colección se vende por familias de diseño y no por una sola pieza estrella.
El texto de la campaña dice que los detalles de encaje y los acabados refinados «realzan la feminidad con una elegancia natural». Es un lema comercial, no un dato técnico.
Por qué el encaje vuelve a ser tendencia
La prensa de moda coincide en el diagnóstico, aunque no siempre en el matiz. El Español (septiembre de 2026) cita a Saint Laurent, Chanel y Zimmermann como firmas que han impulsado el tejido. Su tesis es que el encaje y las transparencias ya no pertenecen solo a la noche. El mecanismo es el layering: una prenda opaca compensa a otra que deja ver lo que hay debajo. Habla de un «nuevo código de sensualidad» basado en la insinuación y no en enseñar más piel, y pone como ejemplo una americana oversize sobre un vestido lencero largo.
Mujer Hoy (agosto de 2026) bautiza el fenómeno como lace-core: estilismos en los que el encaje es el hilo conductor, ya sea en una prenda entera o en pequeños ribetes. Su consejo es restarle solemnidad. Una falda satinada con bajo de encaje va con camiseta blanca y sandalias planas. Una blusa semitransparente va con vaqueros rectos. Un vestido lencero cambia con una cazadora de cuero.
Ohlalá (septiembre de 2026) lo ve igual desde otro mercado: camisas, tops, faldas, pantalones y vestidos de encaje, con la opción de usarlo «en pequeñas dosis». Clara (mayo de 2026) lo ve para la primavera-verano de 2026, con el estilista Óscar de la Visitación. Destaca el crochet, el bordado suizo y las faldas con acabados de encaje en tonos pastel y nude.
Dos ideas se repiten. La primera es el contraste: lo delicado con lo masculino, lo estructurado o lo deportivo. La segunda es que quien lo lleve se sienta cómoda. Un aviso escéptico: casi todas estas piezas son prensa de moda con ánimo comercial, y varias recomiendan prendas con enlace de compra. No hay datos de ventas ni de búsquedas que midan cuánto crece la tendencia. Es una afirmación editorial, no una cifra.
Raíces: del cuello barroco al visos
El encaje tiene un pasado de lujo. Según InStyle México, se asocia a la realeza y al lujo desde el siglo XVI. Pasó de los cuellos barrocos y los corsés a ser el detalle femenino por excelencia en vestidos, blusas y lencería. Clara añade que la industrialización lo democratizó y lo llevó, sobre todo, a los vestidos de novia y a la ropa interior femenina.
Ese recorrido explica por qué hoy sigue pareciendo «demasiado» a ciertas lectoras. La advertencia de Cultura Colectiva (2023) sirve de contrapeso: un vestido completo de encaje, muy transparente o muy barroco, puede acercarse a lo trashy. Su recomendación es combinarlo con texturas lisas y opacas y con accesorios pequeños y sobrios. Es un consejo de estilo, no una norma, pero marca el límite que la tendencia actual intenta cruzar con cuidado.
El guiño retro actual es el vestido lencero. Clara lo relaciona con los antiguos visos, las prendas interiores que se asomaban bajo la ropa. Lo que antes se ocultaba hoy se enseña por decisión propia. Ese es el viejo sueño que la colección retoma: la lencería que sale a la calle.
Cómo llevarlo: respuestas prácticas
Encaje de día. La fórmula repetida es una prenda de encaje y una básica. Falda de encaje con camiseta y zapatillas. Top lencero con pantalón amplio. Blusa con vaqueros. El Español propone una falda translúcida con jersey de punto de cuello chimenea o tipo polo.
Lace-core. Es la etiqueta que Mujer Hoy da a los estilismos con el encaje como hilo conductor, en prenda entera o en ribetes. Puede ser tan discreto como una puntilla en el escote.
Vestido lencero con vaqueros. Mujer Hoy (agosto de 2025) ya lo presentaba como el ejemplo de prenda delicada convertida en moda urbana. Los abrigos tipo batín y las gabardinas funcionan con los vestidos lenceros, según El Español.
Sin exceso. Mezcla una sola pieza de encaje con texturas opacas. Cultura Colectiva insiste en no cargar el look de accesorios voluminosos.
Layering. Es la capa opaca sobre la transparente. Sirve para llevar el tejido a la oficina sin que parezca un look de noche.
Competencia y precio
Los medios de moda comparan prendas de otras cadenas. Mujer Hoy (agosto de 2025) listaba un vestido negro de Zara a 49,95 €, una falda marrón de H&M a 44,99 €, una falda asimétrica de Parfois a 9,99 €, un vestido lencero de Massimo Dutti Studio a 199 €, una falda con encaje de Bimba y Lola a 67,90 € y un vestido de The Kooples a 495 €. Son precios de hace un año y pueden haber cambiado.
Con esos datos, las prendas de Intimissimi (de 39,90 € a 79,90 € en la web) quedan en un tramo intermedio: por encima de la moda rápida más barata y muy por debajo de las propuestas de lujo. La diferencia no es solo de precio. La marca es lencería de origen, mientras que las demás son moda que añade encaje.
Límites y riesgos
Hay límites que conviene decir. Primero, la página de campaña es un escaparate: no ofrece composición de tejidos, fabricación ni opiniones de clientas visibles. No pude comprobar la calidad de las prendas ni su durabilidad. Segundo, la promoción del tercer artículo puede cambiar. Tercero, la propia tendencia es cíclica: El Español la presenta como un regreso, y InStyle dice que el encaje «nunca se fue».
Dónde ir
Para comprar la colección, la fuente directa es intimissimi.com (comprobado en octubre de 2026). Su pega es que el catálogo mezcla piezas de diario con otras claramente de noche, así que hay que filtrar por categoría y tejido.
Para comparar, sirven como referencia el vestido lencero de Massimo Dutti Studio, la falda de Bimba y Lola y la falda de Parfois. Los precios son de agosto de 2025 y no he verificado sus webs.
Hacia dónde va
Si el encaje de diario se consolida, lo más probable es que pierda la etiqueta de «tendencia» y pase a ser un recurso más del armario, como ya ocurrió con el vestido lencero. Es el escenario que describen los propios medios al hablar de elegir «cómo y cuándo llevarlo». Para que se agote tendrían que ocurrir dos cosas: que la saturación de piezas en cadenas baratas lo devalúe y que el ciclo de moda gire hacia el minimalismo. No hay datos que permitan fechar ese giro. Lo razonable es esperar que la combinación de contraste siga y que las marcas de lencería ganen terreno vendiendo ropa exterior.
