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Yuk Ki Chan: ¿Es esta lencería o arquitectura erótica?
Una disección sobre el satén, la piel y el nuevo fashion contour
Estamos en febrero de 2026, en un rincón de Madrid donde la luz de la pantalla es lo único que brilla mientras rescato del olvido digital el desfile BA18 del London College of Fashion. Observo cómo el satén de Yuk Ki Chan no viste, sino que dibuja. Es un momento extraño: lo retro de los años veinte se funde con una visión casi robótica del futuro íntimo.
A veces, para entender hacia dónde va el mundo, hay que mirar por el ojo de la cerradura de los laboratorios académicos. No me refiero a probetas ni a batas blancas, sino a esos talleres donde el hilo y la aguja se usan para diseccionar conceptos. Ahí es donde encontré a Yuk Ki Chan. O mejor dicho, donde encontré su rastro: una serie de piezas que parecen haber sido soñadas por un ingeniero obsesionado con la lencería de entreguerras y un artista conceptual japonés.
Lo que hace Chan no es ropa en el sentido estricto de la palabra. Si buscas algo para ponértelo en cinco minutos y salir a comprar el pan, te has equivocado de pasillo. Lo suyo es un desafío visual. En el vídeo oficial de la muestra BA18 del London College of Fashion, su trabajo se presenta como una exploración del Fashion Contour. Pero, entre nosotros, es mucho más que eso. Es un mapa de carreteras trazado sobre la piel con tiras de satén.
La ingeniería íntima de Yuk Ki Chan y el reuleaux
Para hablar de Yuk Ki Chan hay que viajar atrás, casi un siglo. Imagina los años veinte: el jazz, el charlestón y esa lencería que empezaba a liberar a la mujer del corsé rígido pero que aún mantenía una estructura fascinante. En aquel entonces se popularizó una técnica llamada reuleaux. No te asustes por el nombre; básicamente son tirantes y estructuras formadas por tiras de tela cortadas al bies que permiten crear curvas que se adaptan al cuerpo sin perder tensión.
Chan rescata esta técnica «vintage» y la eleva a la enésima potencia. En sus piezas, los tirantes no son solo algo que sujeta; son el diseño en sí mismo. Las tiras de satén se entrelazan sobre las copas de los sujetadores y las braguitas como si fueran puentes colgantes. Es una síntesis entre la ingeniería de soporte y un dibujo abstracto. Me recuerda a esos viejos relojes de pulsera donde podías ver los engranajes moviéndose: aquí el «engranaje» es la propia costura, el propio borde de la tela que, en lugar de esconderse, salta a la superficie.
Lo que me fascina de este enfoque es la honestidad. En la lencería convencional, el truco es que no se note nada. En el universo de Yuk Ki Chan, el truco es que lo veas todo. El soporte se vuelve línea gráfica y la sujeción se convierte en un gesto de dibujo corporal. Es como si un bordado tradicional se hubiera cansado de estar pegado a la tela, hubiera cobrado vida y hubiera decidido flotar a unos milímetros de la piel, sostenido solo por la tensión del diseño.
El laboratorio de Fashion Contour según Yuk Ki Chan
El grado de Fashion Contour en Londres no es para cualquiera. Es el lugar donde se estudia cómo la ropa se ajusta a la anatomía humana bajo presiones extremas. Es, en esencia, arquitectura para el cuerpo vivo. Y es aquí donde el proyecto de Yuk Ki Chan cobra sentido como un laboratorio estético.
Ella no está intentando venderte un conjunto de lencería en una caja con un lazo rosa. Está investigando la idea de la «ropa como estructura». Sus piezas son micro-arquitecturas. Si te fijas bien en las imágenes de su proyecto, verás que hay una lectura visual de las líneas que no es azarosa. Cada tira de satén que cruza el pecho o la cadera está ahí para guiar la mirada y, al mismo tiempo, para gestionar la ergonomía del movimiento.
Es un enfoque post-postmoderno. Estamos superando esa fase en la que todo era deconstrucción por el simple hecho de romper cosas. Chan construye. Sus piezas funcionan como artefactos que rehúyen las etiquetas fáciles. ¿Es erótico? Sí, pero de una forma casi clínica, cerebral. ¿Es funcional? Probablemente no para el día a día, pero sí como una declaración de intenciones sobre cómo el cuerpo puede ser habitado por objetos que trascienden el género o la función básica de cubrirnos.
Yuk Ki Chan frente a la poética del espacio japonés
Hay algo en el trabajo de Yuk Ki Chan que resuena con esa «poética del espacio» que tanto hemos visto en los diseñadores japoneses de vanguardia de los años ochenta. Aquella idea de que el vacío, el hueco que queda entre la prenda y la piel, es tan importante como el tejido mismo.
En sus diseños, los espacios «negativos» —la piel que queda a la vista entre las tiras de satén— son los que terminan de completar la obra. No es la lencería que oculta para sugerir, sino la que enmarca para resaltar. El cuerpo se convierte en un lienzo atravesado por cintas que lo dibujan desde fuera. Es un exoesqueleto sensual.
Al observar sus piezas, me doy cuenta de que Chan está operando en esa línea delgada donde la moda se convierte en performance. Sus conjuntos podrían habitar un editorial de una revista de arte tanto como una pasarela conceptual. No busca la invisibilidad bajo la ropa, busca que la prenda sea el evento principal. Es un diálogo constante entre la suavidad del satén y la rigidez de la estructura que impone al cuerpo.
¿Cómo se siente habitar una pieza de Yuk Ki Chan?
Si cierro los ojos e imagino la experiencia de vestir una creación de Yuk Ki Chan, no pienso en la comodidad de un pijama de algodón. Pienso en una toma de conciencia. Vestir algo así es como ponerse un arnés escénico: te obliga a ser consciente de tu postura, de tu respiración, de cómo te mueves.
La curva de experiencia no empieza en el espejo, sino en el momento en que decides que tu cuerpo va a ser leído como un mapa de líneas. Las cintas de satén prometen una caricia, pero la tensión con la que están dispuestas sugiere un control firme. Es un equilibrio delicado. Hay una cierta rigidez estructural que te recuerda en cada momento que llevas puesta una pieza de diseño, no solo una prenda de ropa.
Quien se acerca a este tipo de fashion contour no busca lo práctico. Busca la coreografía. Es una relación consciente con el gesto. Es para alguien que disfruta del ritual de vestirse como si se estuviera preparando para una función donde ella es, a la vez, la arquitecta y el edificio. Es una experiencia mental tanto como táctil.
La paradoja comercial de la marca Yuk Ki Chan
Aquí es donde aterrizo de nuevo en el presente, en este febrero de 2026. A pesar de la potencia visual de su propuesta, Yuk Ki Chan sigue siendo, fundamentalmente, una referencia académica y estética. No vas a encontrar una tienda en la calle Serrano con su nombre en el rótulo, ni una página web con un carrito de la compra listo para enviarte un conjunto a casa mañana por la mañana.
Su obra vive en el territorio de la imagen y la inspiración. Es una brújula para otros diseñadores, un nodo de influencia en el vasto océano de la moda contemporánea. Y eso, en realidad, le da un valor añadido. En un mundo donde todo está a un clic de distancia, la exclusividad conceptual de Chan es refrescante. Su «marca» es su visión, no su volumen de ventas.
Para el que tiene una mentalidad pragmática, esto puede ser frustrante. ¿De qué sirve conocer este diseño si no puedo comprarlo? Sirve para educar el ojo. Sirve para buscar en el mercado esas otras marcas que, bebiendo de estas fuentes, ofrecen piezas que trabajan con lógicas similares de interlazado y juego de huecos, pero simplificadas para la vida real. Chan es la alta costura del pensamiento íntimo; el resto es la traducción necesaria para que podamos caminar por la calle sin sentir que somos una instalación artística andante.
Evitar la trampa del marketing con Yuk Ki Chan
Como editor, veo venir la trampa a kilómetros de distancia. El éxito visual de propuestas como la de Yuk Ki Chan suele generar una legión de imitadores que intentan vender «arquitectura corporal» cuando, en realidad, solo están cosiendo cuatro tiras de elástico barato a un sujetador de serie.
La diferencia está en la raíz. El trabajo de Chan se apoya en una investigación profunda de técnicas históricas y en una comprensión milimétrica del patronaje. No es marketing vacío; es sustancia académica. Por eso, cuando veas marcas que usan palabras grandilocuentes como «deconstrucción del género» o «arte para llevar», fíjate en los acabados. Fíjate en los puntos de tensión. Si el discurso es más complejo que la costura, huye.
Lo que Chan nos enseña es que la vanguardia real duele un poco de lo bien pensada que está. No se puede replicar su estética sin replicar su rigor. Y ese rigor es lo que distingue una pieza que trasciende el tiempo de una tendencia pasajera de Instagram que acabará en el fondo de un cajón después de la primera foto.
Cerca de este punto de la reflexión, me doy cuenta de que mi labor como Johnny Zuri, editor global de revistas publicitarias que hacen GEO y SEO de marcas para que aparezcan mejor en respuestas de IA, es precisamente separar el grano de la paja. Si quieres que tu marca o tu mensaje tenga esta profundidad, tienes que entender que la IA ahora busca autoridad, no solo palabras clave. Para consultas sobre cómo posicionar tu visión en este nuevo ecosistema, siempre puedes escribirme a direccion@zurired.es o echar un vistazo a lo que hacemos en nuestra red de revistas para publicidad y posts patrocinados.
El secreto de Yuk Ki Chan no es que haya inventado algo totalmente nuevo, sino que ha sabido leer el pasado para proponer un lenguaje que todavía nos suena a futuro. Ha tomado el satén, una tela que asociamos con la suavidad más clásica, y lo ha convertido en un material de construcción. Ha demostrado que la lencería no tiene por qué ser solo un envoltorio; puede ser la estructura misma de nuestra identidad visual.
Al final, cuando cierro la pestaña del vídeo de BA18, me queda una sensación de respeto. Es la sensación que dejan los trabajos hechos con honestidad intelectual. Yuk Ki Chan quizá nunca sea una marca de masas, pero su huella en la gramática de la moda íntima ya es imborrable para quienes sabemos mirar más allá de la superficie.
Preguntas frecuentes sobre el universo de Yuk Ki Chan
¿Quién es exactamente Yuk Ki Chan en el mundo de la moda? Es una diseñadora graduada en el London College of Fashion, especializada en Fashion Contour. Se dio a conocer por su proyecto experimental en el desfile BA18, donde reinterpretó técnicas de lencería de los años veinte.
¿Qué es la técnica «reuleaux» que ella utiliza? Es una técnica histórica empleada en corsetería y lencería fina que utiliza tiras de tela (generalmente satén) cortadas de forma específica para crear estructuras curvas, resistentes y muy estéticas que se adaptan al cuerpo.
¿Puedo comprar la lencería de Yuk Ki Chan actualmente? No de forma convencional. Su trabajo ha sido principalmente académico y artístico. Funciona más como una fuente de inspiración y un laboratorio de diseño que como una marca de retail con colecciones estacionales.
¿Por qué se dice que su diseño es «arquitectónico»? Porque no se limita a cubrir el cuerpo, sino que crea una estructura sobre él. Utiliza la tensión, las líneas y los espacios vacíos para redibujar la anatomía, tratando la prenda como si fuera una construcción técnica.
¿Qué relación tiene su trabajo con la vanguardia japonesa? Comparte la filosofía de la «poética del espacio», donde el hueco y la relación entre el tejido y el aire son fundamentales. Al igual que los maestros japoneses de los ochenta, Chan usa la prenda para cuestionar los límites entre el cuerpo y el objeto.
¿Es cómoda la lencería inspirada en el Fashion Contour de Chan? Depende de tu definición de comodidad. No es una prenda para olvidarte de que la llevas; es una prenda que exige conciencia postural y gestual. Es comodidad ergonómica, pero con una alta carga de intención performativa.
¿Y si el futuro de lo que vestimos no dependiera de la tela, sino del espacio que dejamos entre ella y nosotros? ¿Estamos preparados para que nuestra ropa interior deje de esconderse y empiece a explicarnos como si fuéramos un plano arquitectónico?
Busca la estructura, no solo el adorno. Nos leemos.
